El Señor mismo, con voz de mando... con trompeta de Dios, descenderá del cielo...

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1° Tesalonicenses 4:16

lunes, 12 de abril de 2010

El Discurso del monte de los Olivos


Los capítulos 24 y 25 de Mateo registran el relato más completo del discurso del monte de los olivos. Estos dos capítulos se escribieron primordialmente para mostrar la promesa del Reino que Jesús le hizo a Israel, el rechazo de esta nación a la promesa y por qué Jesús no dio comienzo al Reino en ese momento.

Luego que Cristo predijo que el templo seria derribado piedra por piedra, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés se acercaron a Jesús en privado y le plantearon dos preguntas (24:01-03):

1) ¿Cuándo será destruido el templo?

2) ¿Cuál será la Señal de la venida (gr. Parusia) de Cristo y del fin del mundo o Era (gr. aion)?


La primera pregunta se contesta en el relato de Lucas y se cumplió en el 70 después de Cristo (Lucas 21:20-24).
Muchos eruditos bíblicos creen que las respuestas a la segunda pregunta, relacionada con la “venida” de Cristo y el fin del mundo, deben considerarse en un contexto completamente judío. En otras palabras, los discípulos estaban haciendo preguntas como Judíos (no como el “fundamento de la iglesia”) mientras pensaban en el fin de los tiempos (Efesios 2:20).

De acuerdo con esta muy aceptada interpretación, la analogía de Jesús en cuanto a las señales y el “principio de dolores” (gr. “dolores de parto”) solo tiene que ver con la primera mitad de los primeros siete años de la tribulación. Los discípulos iban a entender que “el evangelio del Reino” era una proclamación de que el Mesías vendría a revelarse a sí mismo como Rey de Israel.

En general, el pensamiento profético premilenial concuerda en que las “señales” culminan durante la primera mitad de la tribulación, y esto da lugar a la abominación desoladora o al anticristo que alega ser Dios dentro del Templo de Jerusalén que ha sido reconstruido. No cabe duda de que los versículos 15-26 describen la segunda mitad de la tribulación, que llevara a la manifestación gloriosa que pone punto final a la tribulación e inicia el Reino Milenial.

Sin embargo, algunos intérpretes dicen que los versículos 4-8 también predicen el rumbo de toda esta dispensación presente, el período que a menudo se conoce como la Era de la Iglesia. Como se cree en los tiempos recientes han aumentado los incidentes de falsos cristos, guerras por todo el mundo, hambres y terremotos, algunos lo ven como señales que indican que todo el proceso del arrebatamiento, la tribulación y el Regreso Glorioso de Cristo están cercanos y son inminentes. Según algunos eruditos en profecía, las ilustraciones y la idea central de los versículos 32-51 tienen que ver con los creyentes piadosos y los malvados al final de la tribulación y por lo tanto no se aplican al arrebatamiento. Otros sugieren que, comenzando en el versículo 32, Jesús da más detalles del final de la era actual y describe el arrebatamiento.
Aunque la segunda mitad de Mateo 24 no habla específicamente del arrebatamiento, la apelación a “velar” y “estar preparados” para una venida súbita de Cristo se aplica a los creyentes de hoy (Mateo 24:42,44,46; 25:13).

Por lo tanto en esta parte del discurso del Monte de los Olivos también se habla de la era de la iglesia (Mateo 13; 25:01-13).

Este sermón puede bosquejarse de la siguiente manera:

1) Señales de los días postreros, incluyendo la primera mitad (1.260 días) de la tribulación (Mateo 24:04-14).

2) La segunda mitad de la tribulación (Mateo 24:15-26).

3) El Regreso Glorioso de Cristo (Mateo 24:27-31).

4) Las parábolas que hacen énfasis sobre la vigilancia, la preparación y la fidelidad a la luz del regreso de Cristo (Mateo 24:32-51).

5) Las parábolas y las predicciones que tratan sobre le juicio y el fin del mundo (Mateo 25:01-46).

Por James Combs.

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